Beneficios del sistema p gestión p almacenes

Mientras que en la empresa existe una sensibilidad generalizada sobre los altos costes en los que se incurrirá para gestionar sus existencias de materias primas, componentes, productos semiacabados o acabados (aunque quizás no todo el mundo sabe que los activos fijos en stock pueden valer más del 25% de los costes logísticos totales y hasta un 10-15% y más del valor de las mercancías almacenadas), existe quizás menos conciencia sobre cómo otro aspecto fundamental del éxito de la empresa, a saber, el nivel de servicio, está (al menos en algunos aspectos) estrechamente relacionado con la gestión adecuada de las propias existencias. A menudo, el concepto de optimización de las Image result for Warehouse Managementexistencias parece estar vinculado a la mera reducción de las existencias, mientras que deberíamos aspirar a un equilibrio adecuado de los activos fijos, para no penalizar la capacidad de prestar servicios, un elemento que hoy en día es tan vital como la contención de los costes. La búsqueda de un equilibrio óptimo de los costes globales, en el que la oferta juega un papel fundamental, puede parecer desfasada con los preceptos (a veces un poco maximalistas) que provienen de las filosofías de producción recientemente reincorporadas a la moda, que pueden ser catalogadas bajo la voz, un poco genéricas, magras. Este enfoque indica como objetivo ideal la cancelación del stock a lo largo de la cadena de producción, gracias al concepto de “producción ajustada”, que a su vez requiere la perfecta sincronización de la producción y/o la oferta con la demanda del mercado. es.shopify.com/enciclopedia/almacenamiento Sin embargo, estos conceptos, que son indudablemente válidos cuando se leen en el sentido de una lucha generalizada contra los residuos, podrían o deberían leerse también en términos de presupuesto económico. En otras palabras, sería necesario verificar la conveniencia efectiva de tal enfoque, en términos de minimización general de los costos totales de propiedad de cada producto, verificando el equilibrio efectivo entre la organización de la cantidad adecuada de existencias a lo largo de la cadena de suministro y, en cambio, los costos en que se incurriría para rediseñar los procesos y los recursos a fin de hacerlos delgados y sensibles (de ser posible). Con el mismo rendimiento de suministro de los recursos implicados en la logística y en la cadena de producción, el stock puede representar una especie de “amortiguador”, capaz de superar sin demasiados choques los inevitables escollos de un mercado cada vez más complejo e impredecible, gracias a lo cual podría evitarse la sobredimensión de los recursos (líneas y máquinas de producción, manipulación de materiales, transporte). En el análisis final, por lo tanto, siempre es correcto comprobar si es útil e incluso conveniente establecer el grado correcto de cobertura de stocks entre las diferentes operaciones dentro de los procesos de fabricación/distribución. Entendemos, por tanto, que la razón por la que una empresa decide emplear capital y otros recursos preciosos para formar existencias y gestionarlas en almacenes caros es la conciencia activa de que a menudo son indispensables para garantizar la consecución del nivel de servicio deseado al coste total mínimo. Pero, ¿qué es el nivel de servicio? Se trata de un concepto de satisfacción del cliente polifacético y variado que podría debatirse en profundidad: en este contexto, la relación entre el nivel de servicio y la planificación correcta de las existencias es limitada. La declinación específica del concepto más amplio de “nivel de servicio” al que deben aspirar los stocks es la de hacer más “fluidos” y económicos los procesos logísticos/productivos, garantizando así la necesaria continuidad de la operación. En última instancia, una cierta disponibilidad de existencias sirve para limitar el riesgo de agotamiento de las existencias (falta de disponibilidad de los bienes necesarios): esto se logra mediante un dimensionamiento adecuado de las existencias de seguridad, que es precisamente la inversión estratégica que la empresa decide hacer para garantizar un determinado objetivo de disponibilidad, frente a la situación real, que se caracteriza por la volatilidad de la demanda y la imprevisibilidad del tiempo y la calidad de la oferta. El concepto de escoltas de seguridad como un vínculo entre la voluntad de la empresa de proporcionar un cierto nivel de servicio y las políticas de gestión de existencias es, por desgracia, a menudo tergiversado en la empresa, e incluso a veces ni siquiera se hace explícito, dejando al caso o el instinto de conducir esta relación controvertida.